Jagannatha's blogging Hut

Balance and action required

What is the balance between hate generated plain destructive criticism and blind following “for the good of the cause”? Excuse me that I treat both as two parts of the same equation. In trying to protect our movement we can be stopping the means of the cure. Is all form of opposition not good?

Is the “party” not becoming every day more like INGSOC (following the 1984 analogy)?

Is that affirmation true? If it is, lets do something, some positive work via education and letting our leaders know they are somewhat astray in important matters. You cannot be sincere and try to sweep under the rug at the same time.

We have to do the right actions to help recover our lost “shakti”, or will be contributing to the opposite.

Finally I do not blame GBC, specially as they deem the best. But the results speak for themselves, the level is way below sattva guna administration.
If I am disgusted with someone is with those who can see but cho0se to look the other way, they are the real guilty, if anybody has to be judged.

But then, those who see -you know who you are- conveniently shut your mouths because of various personal interests, gross and subtle. And the emperors with no clothes continue their parade. So sad.


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Crónicas: La princesa (3)

Y, estaba su princesa. A él le gustaba que su compañera tuviera  también espíritu guerrero, y que ella también tuviera sus propios deberes y Maestro.
De hecho, seguramente no se hubiera sentido atraido por una mujer que mostrara solo belleza externa y fuera internamente un ser débil y demasiado dependiente.

Le atraía su lado femenino y suave, y al mismo tiempo su carácter fuerte y determinado.

Era un secreto que debia en cierta forma guardar frente a los demás caballeros, pero era un hecho que estaba como hechizado por esa mujer y se sentía seguro que ella no le iba a manipular al ver ese gran apego, estaba seguro de la nobleza de su dama.


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Crónicas: En las Hespérides (2)

Llegó la hora para el príncipe de tomar decisiones importantes, y como siempre y para extrañeza de muchos, las tomaba con el corazón y la intuición más que con la cabeza.

¿Quién podía tener ese tipo de comprensión, más que uno que cada dia se enfrenta a fuerzas de la naturaleza insuperables (dragones y otras criaturas y hechizos) y siente que su brazo recoge la fuerza de la Verdad y vence una y otra vez, para deleite de los sabios y satisfacción de los justos?

Para él, la Trascendencia es una ocurrencia diaria y es un deber alinearse en la misma órbita y obtener así la determinación que viene de la certeza. Aún así conserva la sencillez que viene de ver las cosas con sentido común, y por tanto sabe que no es el hacedor, sino un simple instrumento, cada dia era un dia diferente y lleno de enseñanzas que muchas veces le conducían a comprenderse mejor a los demás y en consecuencia a si mismo.

Lo primero era que sus planes de permanecer en las Hespérides eran fatuos y vanos. Ese supuesto sentimiento de seguridad sería (de hecho ya habia empezado a ser) su cómoda tumba. El destino estaba claro, ahora debia esperar que le mostraran los pasos concretos a seguir.


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Crónicas: En las Hespérides (1)

El príncipe pensó que qué haría si no hubiera dragones que matar…  se sintió un poco inútil, como prisionero de su destino, sin opciones.

Él sabia de la importancia de su cometido y que había contraído la responsabilidad después de haber sido apoderado para ello directamente por el Gran Mago.

¿Quién mataría dragones y liberaría reinos si él no lo hiciese? En realidad había pocos caballeros capaces de tales acciones y lo más importante se sentía espiritualmente endeudado con su Maestro.

El Gran Mago había dejado claras sus instrucciones y los caballeros iniciados sabían que debían cumplirlas tarde o temprano en su totalidad, dando la espalda a comodidades y planes personales y que eso sería lo mejor tanto para ellos como para los demás.

Habiendo encontrado a su princesa en una de las campañas, y sabiendo que ella tenia deberes que cumplir por un tiempo prolongado antes de entregarse completamente a él, no desfalleció en sus deberes. Es más, la tristeza de la separación y el inminente desenlace feliz le dieron MÁS fuerza en su arduo cometido diario de salvaguardar la virtud y la paz.

Parecía que por una parte la presión de la responsabilidad aumentaba, su vida se haría más compleja y por otra sus deseos se veían recompensados con creces. Pero, ¿no era eso, el aumento de la responsabilidad lo que le había proporcionado tremendos avances como persona, como caballero y como príncipe?

Por lo tanto, pensó que en lugar de temer la responsabilidad,  debía darle la bienvenida con los brazos abiertos, como la causa de aún más felicidad, paz y satisfacción.

Se dio cuenta de que verdadero amor es sentir que desearías estar con la persona que amas cuando no está. Que, sin razón aparente, deseas saber como está, a cada momento. Que sin motivo, hablas de esa persona a la menor oportunidad. De hecho, en las historias de la Divinidad contadas por el Gran Mago,  la separación parece dar más éxtasis a los dioses y diosas que la cercanía, de ahí debe venir la misma acusada tendencia de los mortales.

Y él sabia que su princesa sería de una ayuda vital en su cometido, aunque le disgustaba pensar en que ella tendría que abandonar sus comodidades reales palaciegas y cabalgar en polvorientos caminos acompañándole, siempre en búsqueda de aventuras en su propósito de complacer al Gran Mago y en cumplimiento de su sagrado deber.

(continuará)


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